‘Agua’ critica el fundamentalismo religioso

Según las creencias hindúes, cuando una mujer se casa, se convierte en la mitad del hombre. Al morir él, se considera que la mitad de la esposa muere también. Los libros sagrados dicen que una viuda tiene tres opciones: casarse con el hermano más joven de su marido, arder con su marido o llevar una vida de total abnegación. De los 34 millones de viudas que hay en la India actualmente, 11 millones viven en guetos (ashram).

Situada en la India colonial de 1938 con el trasfondo histórico del ascenso de Gandhi al poder, Chuyia, una niña de 8 años, se queda viuda y es enviada al ashram (hogar de acogida donde las viudas hindúes deben pasar el resto de su vida). La presencia de la niña revoluciona la vida en el ashram, sobretodo la de otra joven viuda Kalyani que se enamorará de un joven idealista seguidor de Gandhi. La niña se convertirá en la mensajera de esta imposible historia de amor.

Agua no sólo trata del problema de las viudas en la India sino lo que pasa en todo el mundo. Trata de la ignorancia y de la ventaja que la gente toma de la ignorancia de los otros”, comenta Deepa  Mehta, la realizadora de la película.

El rodaje de Agua fue toda una odisea. En el año 2000, después de obtener todos los permisos necesarios y la aprobación del guión por parte del gobierno de la India, los actores y el equipo técnico viajaron a Varanasi (India) para empezar el rodaje del film. Sin embargo, a los dos días se desataron violentas protestas protagonizadas por fundamentalistas que acusaban a la directora de ir en contra de la religión hindú. Cuatro años más tarde reemprendieron el proyecto en Sri Lanka y volvieron a seleccionar al reparto mezclándose actores profesionales como John Abraham –estrella el Bollywood- o Lisa Ray con noveles como Sarala que da vida a la pequeña Chuyia. 

Con Agua, la realizadora hindú Deepa Mehta completa la trilogía dedicada a los elementos de la naturaleza iniciada en 1996 con Fuego y posteriormente en 1998 con Tierra.

La niña protagonista, símbolo de rebeldía, dolor y esperanza, nos introduce a un reparto coral de mujeres excepcional. Agua es un melodrama romántico que da mucho que pensar sobre el trato opresor de las mujeres por unas creencias religiosas de más de 2.000 años de antigüedad. 

Autor: Mireia Egea

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